La indemnización por nulidad del matrimonio

Si se produce la declaración de nulidad del matrimonio, el cónyuge que haya actuado siempre de buena fe tiene derecho a una indemnización si ha existido una convivencia conyugal. Para poder ejercer este derecho, el Código Civil exige que se tengan en cuenta una serie de circunstancias para la fijación del importe de la indemnización correspondiente.


El primer requisito que debe cumplirse es, obviamente, que se haya declarado la nulidad del matrimonio. Aquí, es indiferente que el matrimonio fuese civil o canónico, siempre que el canónico se haya declarado de manera conforme al Derecho del Estado. El segundo requisito supone que haya habido una convivencia efectiva entre los cónyuges, por lo que quedan excluidos los casos de matrimonio simulado. El tercer requisito es que uno de los cónyuges sea de buena fe. El problema aquí viene cuando ambos cónyuges parecen ser de buena fe. Es obvio que si uno es de mala fe, el otro es el que tiene el derecho, y si los dos son de mala fe, ninguno puede solicitarlo, pero en este caso, la doctrina discrepa acerca de si existe posibilidad de indemnización por ambos, o sólo por aquel que se haya visto perjudicado por la nulidad, que parece lo más razonable.


Finalmente, la indemnización tiene carácter objetivo, por lo que no hace falta que el cónyuge de buena fe pruebe la existencia de un perjuicio concreto, ya que éste queda ligado directamente a la nulidad.

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